El peligro de entretener a nuestros hijos con pantallas

El otro día mientras comía en la cafetería donde suelo ir muy a menudo, observé como en una mesa al fondo de la barra estaba una madre y su hija comiendo juntas pero distanciadas afectivamente. Una pantalla de apenas 15 x 7 centímetros creaba una barrera en uno de los pocos momentos del día donde puedes estar tranquilamente con tus hijos y muy necesario para afianzar la confianza con ellos...

Les llaman la generación Z, aunque prefiero denominarles los niños pantalla. Niños educados bajo la tutela de la tecnología, pese a no suplir esta, a día de hoy, la educación que puede aportar un padre o una madre.

Muchas familias justifican el uso y disfrute de las pantallas en sus hijos por comodidad, aprendizaje, modernidad, conocimiento tecnológico...Quizá se comparen con ellos mismos, que vienen de otra generación donde no existía internet y les asombre como un niño de 4 años desliza la yema de su dedo índice por la tablet como se desliza sobre la pista de hielo una patinadora olímpica.

A mi hijo le encanta ver los dibujos y vídeos en youtube mientras desayuna, come, merienda y cena

Los padres no lo hacen con mala intención, sino seguramente por desconocimiento. No son conscientes de lo importante que es ese momento familiar, mientras comes y puedes conversar con tus hijos de múltiples temas, incluso, te pueden llegar a contar cosas del cole o instituto que no sabías.  

Si piensas que lo sabes todo sobre tu hijo, seguramente estés muy equivocado. Ganarse su confianza debe ser nuestro objetivo, somos conscientes que en los primeros años de vida confían en nosotros plenamente, nos ven como los mejores y como unos auténticos superhéroes, pero si no mantienes ese vínculo de confianza y afectividad puede que llegue un momento en el que ya no te cuente nada, y será ese el día en que más necesite tu ayuda.

Mamá/papá, eres la/el mejor madre/padre del mundo

Cuántas madres y padres han escuchado esta frase, cuánta satisfacción produce escucharla de la boca de la cosa que más quieres en el mundo. Pero...por qué 10 años más tarde te insulta, no te cuenta nada, o incluso te pega?. Cómo has podido pasar de ser la mejor madre del mundo a ser la peor. 

 

 

Hubo un vínculo afectivo en un tiempo que os hacía fuerte a los dos, unía a la familia. Más tarde, le dejaste las pantallas como sustituto de tu preciado tiempo. Seguramente, empezó a pedírtelo él por presión social, porque sus amigos lo hacían, pero ahora echas en falta la posibilidad de retroceder en el tiempo y poder decirle en esos momentos de comida que no le dejabas poner el móvil para ver sus dibujos preferidos o sus vídeos en youtube. Fue quizá eso, lo que enfrió poco a poco vuestra relación.

Compramos un coche que tuviese DVD en los asientos traseros

Nos daba igual el color, los mecanismos de seguridad...solo buscábamos un coche que pudiese darle lo mejor a nuestro hijo, y por eso compramos uno con DVD en la parte trasera, porque sabíamos que le iba a gustar a nuestro pitufo.  

 

Él trabaja casi 10 horas diaria, ella otro tanto, casi no tienen tiempo para estar con su criatura pero cuando están en el vehículo le dan lo mejor. 

El niño crecía casi ajeno a la convivencia familiar, los viajes eran amenizados por una familia de fantasía: Pocoyó, Pepa Pig, Patrulla Canina y más tarde Bob Esponja y otros compañeros. Lo que desconocía los padres es que estos seres no crean un vínculo afectivo tan fuerte como si lo hacen los padres. 

Una televisión en mi habitación y un ordenador porfi ;-)

Poner una TV en la habitación de tu hijo te libera de grandes problemas, entre ellos no discutir con ellos para ver qué canal se ve en familia. Pero te crea otros problemas como la falta de compartir un espacio reducido con tus hijos, de tolerar lo que ven unos y otros, de acompañarlo mientras ve sus dibujos preferidos y que os acompañe a vosotros mientras veis ves un bonito documental de koalas y lemures. Pero también os enseña a saber compartir, respetar, tolerar, convivir y crear el famoso roce que desemboca en el mar del cariño. Sin embargo, regalarle una televisión para él solo...

Si te portas bien los Reyes te traerán un teléfono móvil

Así fue como su hijo se portó bien 5 días antes de la noche de Reyes, y los fanáticos padres esperaron largas colas el día 5 de enero para conseguir hacerse con uno de esos rectángulos tontos, o mejor dicho, inteligentes pero que convierten a los niños en tontos. 

Luego empezaron las discusiones, que quería llevarlo al cole, que quería dormir con él encendido por si algún otro tonto le envía un whatsapp nocturno, que quería recargarle el saldo, que si quería una funda nueva, que se le había roto la pantalla, que quería comprar un juego en google play...

 

Poco a poco los padres fueron perdiendo fuerza ante su ídolo, y ya no lo seguían tanto, más bien acaparó él la fuerza que habían derramado por casa y se invirtieron los roles en el hogar. 

No le pidas a un adolescente de 16 años que te cuente lo que hace, pídeselo a las pantallas

Cuando más necesitaba tu ayuda, cuando pasaba por una crisis de identidad y observaba el pequeño adolescente miles de caminos nublados que coger en la vida, tú ya no formabas parte de su círculo de personas de confianza. No podía acudir a vosotros porque erais unos desconocidos para él, no sabría cómo reaccionaríais porque nunca os había contado nada, tampoco sabría si le podríais ayudar porque siempre os vio reflejados en una pantalla. Unos padres que rozaban cada día la línea que separa al ser humano de un holograma.

Unos padres que no fomentaron el pensamiento reflexivo, crítico, analítico tan necesario para poder debatir, para poder ser crítico con todo lo que vemos, hacemos, escuchamos...un pensamiento que nos hace fuerte frente al fanatismo, el dogmatismo, la violencia, los malos hábitos... Un pensamiento opuesto al pensamiento superficial que proporcionan las pantallas.


Cuando la sociedad nos regaló la tecnología, se olvidó de adjuntarnos el manual de instrucciones y sus posibles efectos secundarias de un mal uso.


Nunca le compres un móvil mientras sea niño y no sepas gestionar ni educar para su uso,

Nunca lo dejes solo con la tecnología,

Nunca bajes la guardia




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Comentarios: 3
  • #1

    Mamen (lunes, 19 marzo 2018 11:53)

    buen post, es una desgracia enchufar a los niñso con tecnología horas y hroas cada día. A ver si los padres se dan cuenta de una vez.

  • #2

    Sofia Álvarez (martes, 20 marzo 2018 23:17)

    Extraordinario, suscribo cada una de las palabras. Me ha encantado, enhorabuena Profesor.

  • #3

    Gerd Coenen (miércoles, 21 marzo 2018 11:17)

    Empiezo a creer que existe una relación directa entre la adicción a la pantalla y la falta de las llamadas "soft skills" en los jóvenes (y no tan jóvenes).