Carta abierta al profesorado

Últimamente muchos profes me comentan su gran desmotivación con los continuos obstáculos que le pone la administración o con las palabras dirigidas desde las autoridades educativas, a profes que buscan dar lo mejor de ellos en su día a día y se preocupan por su alumnado. Por todo esto, he decidido escribir esta carta pública a esos grandes profes que aman su profesión y transmiten pasión en sus actos, palabras y conductas. ¡Esta carta es para ellos y ellas! 


Queridos profes:

Escribo esta carta pública para animaros a seguir luchando por vuestras ilusiones y que sigáis dando todo lo mejor a vuestro alumnado, vendiendo y ofreciendo preciosos sueños en cada clase que impartís.

 

Os invito a cambiar el mundo desde vuestras aulas. No sois conscientes del gran poder de influencia que tenéis sobre vuestro alumnado. No os dejéis apisonar por el sistema educativo, ni por aquellos políticos que utilizan la educación como un arma arrojadiza que va como una pelota de tenis de un color a otro. Ni tampoco por compañeros de profesión que malgastan su tiempo menospreciando o cuestionando vuestro trabajo. 

 

Todos sabemos las dificultades que tenéis en vuestro día a día, la falta de recursos e infraestructuras que tiene la escuela actual, el exceso de trámites burocráticos que acapara vuestra atención continua, la complejidad de educar en un aula con gran diversidad de alumnos...


Pero no os olvidéis que tenéis una misión muy importante, ofrecer toda vuestra atención al alumnado.

Ese es vuestro principal fin, es vuestro único tesoro que tenéis que disfrutar vosotros mismos, sin que nadie os diga cómo, cuándo y dónde hacerlo.

Tenéis que dar luz a cada una de las bombillas apagadas que están sentadas frente a vuestra mesa, dar vida a cuerpos en continuo cambio y con un dudoso rumbo marcado por un compás deteriorado, fortalecer unas mentes debilitadas por la sociedad y por lo que ven a su alrededor... 



Las autoridades educativas deben estar para apoyar, sumar y colaborar, y nunca para interrumpir, bloquear o menospreciar vuestra actuación.

No perdáis tiempo en dar a la carrera muchísimos contenidos, vuestros alumnos os recordarán por cómo los habéis tratado, por haber compartido risas en clase y dividido penas, por darles herramientas para afrontar el mundo adulto, lleno de problemas de diferente índole, por hacer de ellos ciudadanos útiles y preocupados por mejorar la humanidad, y no os recordarán, o incluso os odiarán, por hacer algo que no os gustaría que hiciesen con vosotros, dar una enorme cantidad de datos y evaluar vuestra retención mnemotécnica.  

Seguid luchando con vuestra buena praxis docente, es sin lugar a dudas, vuestra mejor arma para enfrentaros a un gigante que solo busca su ego y ocupar los primeros puestos de rankings internacionales absurdos. Seguid promoviendo la guerra dialéctica entre vuestro alumnado y dotándolos de mentes reflexivas y críticas que puedan hacer frente al dogmatismo, fanatismo y adoctrinamiento. 

 

La sociedad es muy compleja, no es como nos la pintan en algunos libros de texto, ni en los decretos y leyes, donde palabras bonitas adornan decenas de páginas de un currículo que esconde su mayor vergüenza, la obsolescencia.

  

Un documento legislativo que habla de diversidad, cuando no ofrece medios para trabajarla, que habla del principio de individualización de la enseñanza cuando incorpora a un aula 25-30 alumnos, que habla de preparar para la sociedad cuando solo le preocupa clasificar al alumnado en base a su capacidad de memorización, que habla de autonomía y atención al alumno cuando te exige centrarte más en todos los trámites burocráticos para que todos tus movimientos queden custodiados y vigilados...

La sociedad requiere que la escuela se centre en educar para respetar, convivir, tolerar, debatir, construir, ayudar, equilibrar, pensar, reflexionar, indagar, investigar, emprender, innovar, individualidad, particularidad, diversidad...La escuela no debe ser un centro para memorizar, escupir, pisar, repetir, evaluar, calificar, dictar, copiar, imitar, comparar, dividir, seleccionar ...

 

Utilizad todos vuestros superpoderes que tenéis para empezar el cambio desde vuestra aula, serán 30 semillas plantadas que cuando crezcan contagiarán a otras 30, y poco a poco... seremos más.

 

Recordad que en las sillas de vuestra aula se sientan futuros fontaneros/as, electricistas, médicos/as, arquitectos/as, políticos/as, empresarios/as, agricultores/as, investigadores/as, dependientes/as, profesores/as...Tenéis el enorme privilegio de poder tener en 100 m2 los embriones de la sociedad futura, aprovechad vuestras horas, días, meses, trimestres, años...para educar para la sociedad actual y futura.

 

 

Esa gran responsabilidad debe ser vuestra tierra a la vista, que nadie os detenga ni inmovilice o atrape vuestros sueños. Recordad, vuestra vida está en el aula y en los alumnos que habitan allí. 



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Comentarios: 3
  • #1

    Esther (miércoles, 31 octubre 2018 08:03)

    Precioso artículo Víctor, me encantó!

  • #2

    Marisela Straga (miércoles, 31 octubre 2018 17:49)

    Gracias por el llamado Victor, seguimos en el camino de la educación consciente para padres e hijos y para nosotros mismos, ya que todos somos maestros y alumnos a la vez.

  • #3

    Marcos (jueves, 01 noviembre 2018 10:06)

    Tenemos que seguir luchando por nuestra profesión, aprovecho para comentarte que estoy leyendo tu libro y me está encantando, gracias por todos tus textos.