La gran ilusión de una niña en una pequeña bolsa de aseo

Hoy os quiero relatar una experiencia real, cómo la ilusión de una niña de 10 años, reflejada en una bolsa de aseo, se frustra en su intento de vivenciarla. ¿Qué se esconde detrás de esta bolsa?

Una bolsa de aseo, unas zapatillas y mucha ilusión

A las 08:00 horas de la mañana un martes de otoño suena el despertador en una pequeña casa del entorno rural. Una de las pocas sonrisas de niñas afortunadas que van contentas al colegio se despierta para enfrentarse a un nuevo día de cole y sumar experiencias para moldear y realzar su personalidad. Tras el desayuno, consulta con sus padres qué materias habrá hoy y prepara su mochila; libretas, bolígrafo, pinturas... e incorpora también una pequeña bolsa de aseo junto a unas zapatillas que ella mismo había elegido, en una famosa tienda de material deportivo, para el nuevo curso.

Las experiencias de un niño en el colegio, no las conoce ni el docente ni la familia, se quedan en su propio cerebro

 

Los padres conocemos a nuestros hijos en función de lo que vemos en casa y cuando estamos con ellos en la calle, y por qué no según lo que las otras personas nos comentan. Sin embargo, todas las experiencias que vive un niño en el colegio solo las conoce él. Ni el docente, en muchos casos, es conocedor de sus vivencias, de sus contactos con otros niños, de las relaciones y vínculos que crea, de sus emociones y sentimientos... Pero, siempre nos queda esperar a que llegue a casa para ver si nos puede contar algo sobre cómo le fue en el cole. Y es sin duda nuestra obligación como padres preguntarles por ello. 

La bolsa de aseo, volvió igual que se fue

El bolígrafo regresó con un pequeño desgaste más de tinta, el papel de las libretas continuó haciendo de soporte para que un mar de letras se volcasen entre su textura, pero...la bolsa de aseo, regresó sin utilizarse. Y fue en el momento en el cual la niña, con un gesto de enfado, apoyó su bolsa de aseo limpia sobre la cama diciéndole a sus padres que no la había utilizado. La primera pregunta de cualquier padre sería ¿Por qué?. La niña relató que el profesor de Educación Física había castigado sin ir al pabellón a toda la clase porque un niño se había portado mal. En su lugar, quedaron en clase haciendo una ficha. En palabras de la niña "nos mandó hacer una ficha de velocidad, fuerza, resistencia, y no me acuerdo qué otras palabras más". Afirma con la mirada apuntando hacia el suelo y cabeza algo baja, lamentándose de haberse perdido una de las clases de su materia favorita. 

Posibles motivos

       Por supuesto debemos respetar la praxis de todos los docentes, pero creo que también debemos escuchar al alumnado, sus intereses, sus emociones... No podemos castigar a una clase con fichas, no podemos utilizar el conocimiento conceptual como un método de castigo, no podemos abusar de la teorización y conceptualización de la Educación Física, tampoco podemos perjudicar al resto de los niños por culpa de un mal comportamiento de un niño.

 

La Educación Física es la única materia que desata a los niños de los pupitres, de sus pequeñas cárceles, es la única materia que influye profundamente en el plano social, afectivo, emocional, psíquico y físico de los niños. Demos libertad al movimiento corporal, no nos obsesionemos con más memorización de contenidos, con conocimiento teórico que se olvida en unos años o incluso en meses, que resulta ser poco útil en muchos casos.

 

 

Pensemos en el daño que hicieron algunos profesores de otras materias para muchos de nosotros, donde en una clase de 40 niños en el instituto solo aprobaban 3 alumnos cuyos padres tenían la oportunidad de llevarlos a una academia privada. Y qué sucede con los otros 37, no solo suspenden, sino que se les da con un mazo en la cabeza y se hacen más pequeñitos, porque el sistema educativo indirectamente le está diciendo que tu no vales, que no eres buen estudiante, y le baja su autoestima, sus ganas de vivir, sus ganas de luchar por sus sueños. Pero no os preocupéis, porque al final sabrá hacer una integral, y una derivada, y conocerá todo sobre la trigonometría. Pero cuando sea mayor, seguramente nunca utilice esos conceptos para nada, incluso seguramente cogerá una calculadora para hacer una división con números decimales, pero entonces ya será tarde para devolverle la autoestima que le hemos robado a este niño. 


 

Dejemos que la Educación Física, sea la válvula de escape de la represión a la que están sometidos algunos niños en la escuela, permitamos el movimiento y la interacción con otros niños, son estas relaciones afectivas las que nos hace humanos, las que aumentan nuestro capital humano, nuestra motivación, nuestras ganas de luchar por nuestros sueños.

Cambiemos el sistema educativo con nuestras pequeñas acciones, un comentario, un post, una experiencia...poco a poco iremos concienciando a la gente hacia un sistema educativo de más calidad. Tenemos profesores que hacen una labor excelente, que están contribuyendo al cambio, pero quienes no suman, reflexionad sobre vuestro trabajo, sobre vuestra función en la sociedad, sois una pieza clave para el cambio, no permanezcáis inmóviles. 




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